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Qué es el producto mínimo viable y para qué sirve a la hora de comenzar un negocio

El Autónomo Digital. El producto mínimo viable es uno de los pasos más importantes para el comienzo de un negocio y es una herramienta preliminar muy útil antes de lanzar un producto al mercado. El portal Emprendedores lo explica así: “Para validar el mercado tienes que ofrecer algo, un prototipo, una versión alfa, o como quieras llamarlo. No hablamos de construir o fabricar nada; todavía es pronto. Puedes pensar que sabes lo que realmente necesitan tus potenciales clientes y, sobre eso, diseñar, desarrollar y fabricar un producto y/o servicio. Pero también es posible que cuando vayas a venderlo, el cliente no quiera, no necesite o infravalore muchas de sus funcionalidades. Habrás perdido tiempo y, sobre todo, dinero.”

Qué es el producto mínimo viable y para qué sirve

Así pues, el producto mínimo viable (PMV o MVP en sus siglas en inglés) consiste en una versión mínima del producto que se pretende lanzar para que lo empiecen a comprar. Sin embargo, este concepto ha evolucionado y se habla de PMV como cualquier tipo de experimento que te ayude a validar hipótesis de negocio. En varios artículos en internet el emprendedor puede encontrar referencias y explicaciones de expertos sobre esta materia. Uno de estos expertos, Edgardo Augusto Maidana, señala en un post en el portal PuroMarketing para qué sirve un PMV, sobre todo para el emprendedor, que no suele gozar de grandes recursos:

  • “No crear productos que nadie comprará”.
  • “No despilfarrar recursos, energía y emociones y reservarlas para un nuevo proyecto”.
  • Si ha validado exitosamente su PMV el emprendedor contará “con bases sólidas para salir al mercado y comenzar a escalar su negocio”.

Por supuesto, este proceso hay que medirlo, es decir, hay que obtener datos empíricos o métricas que resulten útiles al empresario.

Cómo escoger el producto mínimo viable más adecuado

El blog de la agencia Inboundcycle propone como referencia un gráfico con dos ejes y una variable adicional a la hora de decantarse por un formato u otro de producto mínimo viable:

  • Eje vertical. Hace referencia a la fiabilidad del producto, es decir, hasta qué punto debe parecerse el MVP al producto final.

  • Eje horizontal. Éste alude al alcance del MVP. Esto es, a cuántas personas quiere acceder la empresa con este prototipo.

  • Coste o tiempo requerido para mostrar fuera el producto, aprender de él y validarlo. Lo que se pretende es evaluar cuánto costará llevar a cabo todo este proceso.

Teniendo en cuenta estas variables, se puede afirmar que la estrategia menos fiable y de menor alcance del MVP es la entrevista con el cliente. Para llevarla a cabo, basta con crear un pequeño cuestionario, incluyendo las claves del problema que la empresa ha identificado y acerca de la solución que se pretende dar; visitar al cliente, plantearle dicho problema y recoger su feedback.

Pese a tratarse de una técnica realmente económica, no hay que perder de vista que es de poco alcance, ya que únicamente permite contactar con gente cercana al entorno de la empresa. Además, el usuario entrevistado no verá el producto final, por lo que deberá hacer un ejercicio de abstracción para imaginarse cómo puede llegar a ser.

Tipos de producto mínimo viable

Inboundcycle distingue hasta nueve clases de PMV o MVP:

  • En cualquier caso, existen estrategias para ampliar el alcance de la entrevista como MVP, como por ejemplo, la creación de encuestas online. Para llevarlas a cabo, existen múltiples herramientas que permiten generar cuestionarios online. Asimismo, hay que localizar a usuarios que estén padeciendo el problema para el que la empresa plantea una solución y enviarles la encuesta.
  • Otro ejemplo de MVP muy barato consistiría en lanzar una campaña en Google Adwords. Una vez identificado el problema, es muy fácil extraer las palabras clave. A partir de ahí, la inversión puede oscilar entre uno y 20 euros, dependiendo de las necesidades de la empresa, un importe ridículo que permitirá comprobar cuánta gente hace clic sobre los anuncios.
  • Una tercera opción sería realizar un sketching o boceto sobre el papel, lo que constituye un complemento perfecto para la entrevista. En el transcurso de la misma, se puede mostrar al cliente cómo sería la solución que la empresa propone. Esto permite obtener un feedback más completo, ya que el boceto aumenta la fidelidad con la que se presenta el producto final.

Producto Mínimo Viable

  • También se puede incrementar esta fidelidad acudiendo a la entrevista con un mock up, consistente en un diseño realizado sobre el papel y creado por un profesional que tenga conocimientos de diseño. De este modo, el cliente puede comprobar si la idea propuesta realmente le encaja.
  • Una tendencia mucho más reciente son las plataformas de crowdsourcing, que ayudan a que cualquier usuario del mundo pueda invertir en un nuevo producto o servicio (actualmente, el máximo exponente sería Kickstarter). El funcionamiento es sencillo: basta con anunciar el proyecto en estas plataformas, indicar la cantidad económica que se necesitaría, explicar qué problemas se solucionarán (utilizando para ello técnicas como la del mock up) y esperar la llegada de los donativos por parte de las personas interesadas. Este tipo de producto mínimo viable está pensado especialmente para productos industriales, en los que la inversión inicial suele ser muy costosa. También proporcionan un beneficio doble: además de confirmar si hay un interés real por este servicio, la empresa consigue recursos económicos para llevarlo a cabo.
  • Los vídeos explicativos son otra modalidad de MVP. Hoy por hoy, existe un gran número de plataformas que permite crear vídeos a bajo coste. No obstante, si se quiere obtener un resultado de calidad, lo mejor es contratar los servicios de un especialista. En cualquier caso, se trata de una excelente opción para plantear la solución del problema que los clientes potenciales necesitan resolver, ya que la combinación de imagen y sonido ayuda a entender mucho mejor el proyecto.
  • Asimismo, otra alternativa interesante consiste en la creación de una landing page. El objetivo es sencillo: en una página web la empresa expone cuál es el problema que pretende solucionar y permite que las personas interesadas se suscriban al sitio, para que la empresa pueda contactar con ellos cuando su nuevo producto esté listo. Si se combina este MVP con una campaña de Google Adwords, el emprendedor podrá identificar si el problema realmente existe y si hay gente dispuesta a utilizar el producto en cuestión.
  • Tampoco hay que olvidar el producto mínimo viable que se conoce como conserje o Mago de Oz. Esta estrategia se da cuando la empresa sólo ha desarrollado la parte más sencilla de su plataforma online (por ejemplo, la interfaz, que es lo que permite estar en contacto con los usuarios), lo que hace que el coste sea muy reducido. Por el contrario, aquellas funciones tecnológicas que resultan más caras o difíciles de implementar se llevan a cabo de forma manual. Dado que en un primer momento el número de clientes será reducido, esto no supondrá un desembolso importante. Y lo que es más importante: ayudará al emprendedor a comprobar si hay usuarios dispuestos a utilizar el nuevo producto.
  • A todo esto habría que añadir el crash test MVP. Es una combinación de un producto real y una parte de un prototipo. De este modo, la empresa consigue mostrar algo que se aproximará mucho al producto acabado, con la ventaja de que el coste será mucho más bajo. Para obtener este producto mínimo viable, se pueden utilizar herramientas de terceros —como el registro en Facebook, pagos a través de PayPal, métricas de Google Analytics, etc.—, lo que le ahorra al emprendedor tenerlas que crear por sí mismo. Partiendo de aquí, el MVP se desarrolla tomando patrones y referencias ya existentes, por lo que en ningún caso se parte de cero. Además, esto ayuda a que la empresa sea muy rápida en su respuesta.

Sin embargo, independientemente del producto mínimo viable elegido, como destaca la agencia Inboundcycle, “faltará constatar si la solución propuesta responde a las expectativas de los usuarios (aunque, eso sí, la empresa podrá tener la certeza de que existe una problemática real entre el gran público)”.

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