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Néstor Guerra, experto en 'Lean Startup'.

ENTREVISTA – Néstor Guerra, consultor: “En España hemos fabricado ‘startups’ casi de manera artificial y un poco irresponsable”

Antoni J. Cano. Tener una buena idea de negocio es difícil. Pero lo es todavía más llevarla a la práctica y conseguir poner en marcha una empresa que sea viable. Para ayudar en este camino surgió –en Estados Unidos, cómo no– el Lean Startup, un enfoque o marco de metodologías que en España está todavía poco extendido y que tiene en Néstor Guerra (Madrid, 1975) uno de sus principales referentes. Al contrario de lo que algunos puedan pensar, esta metodología no está pensada para conseguir un éxito rápido, sino para que aprender, o incluso fracasar, sea “más rápido y barato” para el emprendedor, como destaca Guerra, un ingeniero de Telecomunicaciones que se pasó al mundo de los negocios y que también es Executive MBA por la Escuela de Organización Industrial.

Guerra, también emprendedor, fundó en 2011 una consultoría que cuenta hoy con un equipo de cinco personas y que este año espera doblar la facturación. La formación que imparten ha tenido tanto éxito que, afirma, están “abrumados” por la cantidad de peticiones y de charlas que tienen cerradas o previstas para este año y el que viene.

A pesar de las fechas veraniegas, Néstor Guerra nos atiende telefónicamente y en esta extensa entrevista nos da todas las claves del Lean Startup y para poder emprender con un mínimo de garantías.

Eres ingeniero de formación, pero te has dedicado al mundo de los negocios y de las ‘startups’, ¿por qué?

La verdad es que cuando empecé a trabajar no lo hice como emprendedor. Empecé a trabajar en una compañía llamada Agilent Technologies, especializada en herramientas de medición para empresas sobre todo del sector industrial. Estuve allí casi nueve años y siendo responsable de Servicios en España tuve la oportunidad de hacer un viaje a San Francisco –me dieron una beca para formarme en temas de innovación– y allí conocí todo el ecosistema de startups que existía en ese momento en Silicon Valley. Conocí muchísimo cómo se estaban creando negocios y vi que todo aquello estaba tan en las antípodas de donde estaba yo… Aquello me atrajo muchísimo y decidí dejar la multinacional y dedicarme a montar startups. Así que realmente fue una decisión personal el dejar las multinacionales y dedicarme a fundar y crear negocios desde cero.

¿Cómo te definirías: emprendedor, mentor o profesor?

Realmente cada faceta es consecuencia de las otras. Primero, emprendedor. Yo no empecé en el mundo de la formación, realmente yo empecé creando negocios. De hecho, jamás pensé que me iba dedicar al mundo de la formación, lo que pasa es que empecé a trabajar una serie de metodologías que en ese momento eran bastante nuevas, y siguen siéndolo hoy en día, para crear negocios en contextos de alta incertidumbre. Luego amplié esto y lo que ocurrió después es que empecé a meterme en el mundo de la formación. Me empezaron a llamar primero escuelas de negocio, aceleradoras… después a nivel corporativo… Y cuando empezaba a meterme en el ámbito corporativo a aplicar temas de innovación y Lean Startup, vino seguidamente la consultoría. Así pues, el mentoring y la consultoría vinieron como consecuencia de la formación y de tener experiencia también en dirección de proyectos. Así que digamos que primero fui emprendedor, después fui formador o profesor y más tarde fui mentor de startups y, bueno, también consultor a nivel corporativo.

Parece que las ‘startups’ están de moda y todos los proyectos emprendedores se hacen llamar ahora así, pero ¿qué es realmente una ‘startup’?

Bueno… Al final, efectivamente, a todo el mundo nos encanta usar los términos de moda, pero realmente una startup digamos que es una organización temporal de personas que está buscando un modelo de negocio en un contexto de muy alta incertidumbre y que tiene una componente tecnológica muy alta. Cuando realmente están utilizando tecnología, hay innovación y el modelo de negocio no es muy conocido o no está muy definido podemos hablar de startup. ¿Quiere decir que una señora que monta una peluquería no está montando una startup…? Vamos a ver, la palabra startup como tal significa en inglés arranque. Entonces, está arrancando un negocio, efectivamente, pero una peluquería no tiene muy alta incertidumbre en el modelo de negocio, el modelo de negocio es conocido –otra cosa es que tenga éxito, ojo–, la componente tecnológica es escasa y el contexto tampoco es de muy alta incertidumbre (conocemos todos como son las peluquerías). Ahí podemos hablar más de que es una construcción de una pyme en que falta el factor de escala. Digamos que una de las características importantes que tienen las startups es que están buscando modelos de negocio recurrentes y escalables. Así que una startup es un grupo de personas que están buscando un modelo de negocio recurrente y escalable, en un contexto de alta incertidumbre, y con base tecnológica.

“No todos son ‘startups’. Realmente ‘startup’ es una organización de personas que está buscando un modelo negocio en un contexto de muy alta incertidumbre y que tiene una componente tecnológica muy alta”

¿Qué es el ‘Lean Startup’? ¿Es un enfoque o es algo más?

Lean Startup, en el fondo, es un marco de metodologías. El señor [Eric] Ries lo que hace es un compendio de enfoques para intentar ayudar a los emprendedores, a las startups principalmente, a encontrar ese modelo de negocio en un contexto de muy alta incertidumbre, porque, en el fondo, lo que es Lean Startup es el lanzamiento de negocios, o de productos, basado en el conocimiento validado, la experimentación científica y en la interacción con el cliente. Básicamente, en esta definición de lo que es Lean Startup, lo que hay dentro de ello es un marco de metodologías que el señor Eric Ries ordena de una manera bastante inteligente para poder ayudar a los emprendedores a buscar ese modelo. Pero, en definitiva, el señor Eric Ries no inventa sustancialmente nada nuevo, lo que pasa es que lo pone todo con muy buen orden y le pone un nombre bastante chulo.

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El equipo: Lucía Ruiz Montiel, Néstor Guerra, Consuelo Verdú y Aday Guerra.

¿Sirve para todo tipo de negocios?

Pues, básicamente, Lean Startup es útil y es válido cuando hay un contexto de muy alta incertidumbre. ¿Qué quiere decir esto? Bueno, si estoy arrancando un negocio con base tecnológica, en el cual la incertidumbre es alta, es decir, hay más cosas que no sabemos que las que sabemos, ahí es donde Lean Startup realmente juega una partida fantástica y muy interesante. Es decir, Lean Startup se basa en la experimentación: básicamente lo que hacemos es identificar hipótesis que consideramos que son de riesgo en nuestro modelo de negocio, hacemos experimentos, pruebas pequeñas, en el mercado, a ver qué pasa. Y con esas pruebas y esos elementos obtenemos conocimiento validado. Este conocimiento validado nos ayuda a ajustar, a pivotar en el modelo en función de lo aprendido. Este ciclo de construir, medir y aprender, el ciclo Lean Startup, básicamente tiene sentido o coherencia cuando hay cosas que no sabemos. Vuelvo al ejemplo de la peluquería –que me parecen negocios fantásticos– para que veamos dónde es aplicable y dónde no. La peluquera, por ejemplo, no tiene incertidumbre en el servicio que está dando porque sabe que a la gente le crece el pelo y sabe que se arregla ese problema cortando el pelo, o sea, no hay que experimentar en ese tipo de casuística ya que es conocida esa temática. Sin embargo, imaginemos que soy un emprendedor que crea un app para encontrar amigos a los que les guste la música y que además quieran compartirla con gente, digámoslo así. La incertidumbre es muy alta: tú no sabes exactamente quién va a querer escuchar ese tipo de música, compartirla, no compartirla, buscar amigos… En ese contexto la incertidumbre es tan alta que tendremos que experimentar y probar cosas porque, bueno, no es tan obvio ni tan fácil que la gente comparta música con gente que no conoce. Ahí la incertidumbre puede ser muy alta y ahí, efectivamente, Lean Startup juega mucho mejor una jugada que en un contexto en el cual la incertidumbre es menor o, por lo menos, hay más hechos que conocemos que los que no conocemos.

“Como dice Eric Ries, el mayor desperdicio que tiene una ‘startup’ es fabricar un producto que no quiera nadie, cosa que, además, ocurre con mucha frecuencia”

Por cierto, ‘Lean Startup’ es una marca registrada por Eric Ries, pero hay quien dice que la base teórica es realmente del también norteamericano Steve Blank ¿para ti quién es el padre de la criatura?

Para que conozcan la historia, Steve Blank fue mentor, profesor y asesor de Eric Ries… Así que digamos que Eric aprendió del profesor Blank y también de una persona a quien se menciona poco pero que también es muy importante, que es Bob Dorf. Bob Dorf y Steve Blank fueron los padres de un marco metodológico llamado Customer Development o desarrollo de cliente. Desarrollo de cliente fue una premisa, una metodología, que Steve Blank y Bob Dorf desarrollaron para ayudar a las startups a intentar identificar y validar las hipótesis más importantes en un modelo de negocio. Fue Eric Ries el que juntó este marco metodológico con otro diferente llamado Desarrollo Ágil. Desarrollo Ágil es una metodología que permite a los desarrolladores crear productos de manera interactiva e incremental, intentando hacer interacciones muy cortas con clientes y probar las funcionalidades o características en el mercado de manera muy rápida, en ciclo llamados strum, que en ocasiones pueden ser de dos semanas. Es decir, hago el producto como en trocitos que voy probando en el mercado. Eso es la metodología Ágil. Pues bien, Eric Ries –y ahí está realmente el aporte sustancial– fue a quien se le ocurrió la increíble idea de juntar desarrollo de cliente, como una metodología para aprender del cliente y validar con experimentos, y Desarrollo Ágil. Y a esa fusión lo llamó Lean Startup. Así que, como puedes observar, Eric Ries no inventó nada nuevo, lo que hizo fue ordenar una serie de conceptos de una forma muy inteligente, pero en el fondo desarrollo de cliente es del profesor Steve Blank y Bob Dorf y Desarrollo Ágil es de un conjunto de desarrolladores del mundo del software que se juntaron en el año 2001 para escribir el Manifiesto Ágil.

“‘Lean Startup’ sirve para aprender rápido y nos dirá si tu idea tiene sentido o no antes de gastarte dos años de tu vida y medio millón de euros en el desarrollo de ese negocio”

¿Por qué Ries usó la palabra lean? Porque él decía que, en el fondo, el mayor desperdicio que tiene una startup es fabricar un producto que no quiera nadie, cosa que, además, ocurre con mucha frecuencia. Pues bien, estas metodologías, desarrollo de cliente y Desarrollo Ágil, se unen para crearnos herramientas y procesos que permitan a las startups validar sus productos y sus modelos de negocio en el mercado mucho antes de gastarse dinero, o mucho dinero, en la construcción de su negocio. Así que, realmente, digamos que uno de los padres, no el único, es Steve Blank y Bob Dorf. Otro se puede considerar que es Alexander Osterwalder, con su herramienta del lienzo del modelo de negocio, que también fue incorporada por Steve Blank e, incluso, por el mismo Eric Ries. Y otro padre puede ser el grupo de desarrolladores del Manifiesto Ágil, que fue otro pilar fundamental. Digamos, pues, que Lean Startup es un marco con tres metodologías: diseño de negocios, desarrollo de cliente y Desarrollo Ágil. Son los tres pilares que sustentan un poco este marco de metodologías.

¿Es cierto que ‘Lean Startup’ reduce las probabilidades de fracaso?

Bueno… en honor a la verdad esa afirmación no es correcta. Lean Startup nos ayuda a aprender pronto, barato y rápido, es decir, cuando hay mucha incertidumbre nos ayuda a aprender rápido. Es verdad que hay ciertas correlaciones entre el aprendizaje rápido y reducir las tasas de fracaso o aumentar las tasas de éxito, pero no es una correlación lineal o de causalidad. Quiero decir, no por aplicar Lean Startup vas a tener un negocio de éxito. Lean Startup te va a mostrar que posiblemente tu idea no tiene sentido así que, posiblemente, lo que haces es parar esa idea de negocio antes de gastarte dos años de tu vida y gastarte medio millón de euros en el desarrollo de ese negocio. Así que Lean Startup en lo que realmente nos ayuda es en aprender rápido y ésa es la base fundamental de este marco de metodologías: lo rápido que aprendas es un factor fundamental, ya sólo por saber parar o por saber hacia dónde continuar, ajustando o pivotando. Por tanto, las tasas de fracaso son las mismas que en el pasado, lo único que pasa es que ahora fracasamos pronto, barato y rápido, es decir, aprendemos más rápido, luego en tres semanas, ocho semanas o, posiblemente, en tres meses, eres capaz de decir “este negocio que yo tenía pensado no tiene sentido, paro, o pivoto, o cambio, en función de lo que he aprendido”. Así que realmente Lean Startup nos ha ayudado a aprender más rápido y ¿eso es sinónimo de éxito? Bueno, hay algunas correlaciones que muestran que cuanto más aprendes más probabilidades de éxito hay. Pero la afirmación tal como la has formulado no es verdad.

¿Por qué Silicon Valley está en California y no España? ¿Es un tema cultural? ¿Son más emprendedores que nosotros, tienen menos miedo al fracaso, tienen más apoyo…?

Es una eterna pregunta, que nos hacemos siempre… Porque el ecosistema español no es tan malo: tenemos buenas universidades con talento, tenemos buen clima, tenemos muchas infraestructuras increíbles… No tenemos nada que envidiar en muchas cosas a San Francisco ni a toda la zona de Silicon Valley, pero ¿por qué en un sitio sí y en otro no? Voy a dar mi humilde opinión. En primer lugar, es verdad que aun teniendo todos los ingredientes puede ocurrir que el pastel no te suba: esto nos está ocurriendo un poco en España. Por cierto, Silicon Valley no es el único ecosistema emprendedor de éxito: tenemos, por ejemplo, Tel Aviv, en Israel, y el Startup Nation de Israel. Están en pleno desierto, rodeados de enemigos, con recursos muy limitados… y también es un ecosistema de emprendimiento de éxito enorme y un ejemplo, no sólo para España, sino para todo el mundo. Lo que yo creo que está ocurriendo son tres cosas. Primero, Silicon Valley no se creó hace cinco años, se creó en los años 70, o sea, que llevan recorriendo casi 40 años el aprendizaje de todo esto. Así que cuando realmente llevemos 40 años de ecosistema de emprendimiento entonces intentamos compararnos… Podemos decir que el ecosistema de emprendedores español tiene una vida de ¿cinco? ¿ocho años? No mucho más… Así que nos queda todavía… Somos muy junior para un ecosistema que lleva 40 años apostando por el emprendimiento. Segundo, los fondos de capital riesgo se han juntado allí de manera muy inteligente y es verdad que el entorno sociocultural facilita todo eso… y también el entorno fiscal, porque lo que hacen es incentivar mucho para atraer todo ese capital para que puedan invertir. Efectivamente, no es fácil levantar dinero en Silicon Valley, eso es un mito falso, es tan complicado como en España. La diferencia es que hay mucho dinero y eso sí que es verdad: el dinero se mueve mucho y, cuando tú estás creando algo de valor, efectivamente tú puedes encontrar dinero de una manera más sencilla que en España. Lo que pasa es que también llevan muchos años favoreciendo ese ecosistema en el cual los fondos de capital riesgo son mucho más activos, los profesionales, los que son privados y que realmente trabajan de una manera muy, muy estructurada. Aquí, en España, empezamos a tener algunos indicadores: asociaciones de bussiness angels, ya hay fondos de capital riesgo profesionalizados, también es verdad que el sector público está ayudando mucho con programas como Enisa, etc., pero nos queda todavía mucho recorrido y la diferencia de millones es enorme. Y, después, las apuestas. Allí se invierten cantidades enormes de millones. Nosotros necesitaríamos diez años para invertir lo que se ha invertido allí en un año. Es verdad que las cantidades son radicalmente diferentes.

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El equipo en plena grabación de uno de los talleres de formación.

Y, quizá, por poner una tercera razón, está, efectivamente, el fenómeno sociocultural que vivimos aquí, en España. Yo recuerdo que hace como ocho años o algo así hubo una encuesta que se hizo a los universitarios de este país y resultó que más de la mitad de los alumnos quería ser funcionario cuando acabara la carrera. Es curiosísimo, pero en Estados Unidos la misma proporción de los universitarios quería crear negocios. Fíjate: tenemos una masa enorme de jóvenes con talento que lo que quieren es desarrollar su actividad en la Administración pública. Esto es digno y es lícito, lo que pasa es que no todos podemos vivir de la Administración pública y ésta tampoco es la panacea. Y ahí hay una parte cultural, de decir: “Bueno, yo no quiero complicarme la vida, yo quiero trabajar en un trabajo donde sepa que a las cinco acabo, cobrar todos los meses lo mismo y quiero estabilidad”. Efectivamente, emprender no te da estabilidad. Aunque tú puedas vivir bien y tener éxito, y la gente que tiene mucho patrimonio es gente que ha montado negocios, no es gente que haya trabajado en la Administración –en términos de riqueza se genera más riqueza creando negocios que trabajando en la Administración–, sí que es verdad que son dos formas diferentes de ver la vida. Necesitamos más gente emprendedora en este país, pero por dos razones fundamentales: porque hay que crear tejido empresarial, y esto no lo van a hacer las multinacionales, y aunque tenemos ahora muchas startups y ha habido un efecto boom muy grande en los últimos años, no tenemos muchas esperanzas de éxito. Así que tenemos que apostar por esa segunda fase, no sólo por la fase semilla, con ideas, sino por la siguiente fase, en la cual existan negocios que facturen, paguen nóminas, paguen impuestos, que creen valor y tejido empresarial.

“Con ‘Lean Startup’ las tasas de fracaso son las mismas, pero se fracasa pronto, barato y rápido”

Así que tenemos que seguir apoyando a nuestro sistema emprendedor, no sólo en la fase semilla, que de esas tenemos muchas y las hemos fabricado te diría que incluso de manera artificial porque había mucha gente en paro y les animábamos a emprender de una manera un poco irresponsable, loca. Y es verdad que ahora lo que tenemos que hacer es buscar más emprendedores de calidad, un emprendedor con pasión, que realmente crea en lo que quiere hacer y no sea algo más causal… Pero después tenemos que ayudar a estos negocios a que crezcan y creen valor, porque creo que nos olvidamos mucho que al final este negocio, después de la fase semilla, tiene que facturar y tiene que crecer y eso es muy importante para crear tejido empresarial. En definitiva, tres razones fundamentales: la cantidad de años que lleva Silicon Valley versus España; segundo, la cantidad de millones que se invierten allí versus España; y, tercero, el cambio cultural que todavía necesitamos en este país para ponernos, digamos, ese gorro de emprendedor, y que la gente quiera realmente, desde su convicción, crear un negocio.

Hablemos ahora de vuestra consultoría. Según explicáis en la web, ofrecéis ayuda a empresas y emprendedores para crear y validar el modelo de negocio de sus ideas con metodologías ágiles. ¿Cómo lo hacéis?

Básicamente, en lo que ayudamos a los emprendedores y a las corporaciones, cuando tienen una idea de negocio, es a diseñar el modelo, a identificar hipótesis y a hacer experimentos para validar sus ideas. Lo de “metodologías ágiles” es porque incorporamos desarrollo de cliente y Desarrollo Ágil en el propio proceso, es decir, hacemos interacciones muy cortas en el mercado, en ocasiones en periodos de dos y tres semanas, hacemos experimentos muy pequeños y breves para intentar validar algunas de las hipótesis y, con todo eso, ir ajustando. En lo que ayudamos básicamente es a salir al mercado muy rápido para aprender muy rápido.

¿Qué otros servicios ofrecéis?

Principalmente tenemos tres tipos de servicios. Primero, el tema de divulgación. Trabajamos mucho en corporaciones, en multinacionales, sobre todo haciendo lo que se llama intraemprendimiento, que quiere decir que los empleados son los que monta las startups internamente, en las corporaciones. Para esto, lo que hacemos es ayudar a diseñar ecosistemas de intraemprendimiento. Otro servicio que hacemos son talleres y formaciones. Principalmente desarrollamos una especie de sesiones para ayudar a que los empleados, o los alumnos de escuelas de negocio, puedan entender esas metodologías en talleres divertidos y dinámicos. Y después hacemos consultoría y mentoring más estructurado, en el cual, cuando hay un producto real, lo que hacemos es aplicarlo de manera muy específica en ese tipo de contextos.

“La verdad es que estamos bastante abrumados ahora mismo: esperamos duplicar la facturación con respecto al año pasado y tenemos la agenda prácticamente llena hasta febrero de 2018”

¿Cuál es el perfil tipo de vuestro cliente?

Pues tenemos todo tipo de clientes. Trabajamos con multinacionales del Íbex 35, por ejemplo, con Repsol, con Telefónica… Son clientes con los que hemos trabajado programas de intraemprendimiento. También tenemos pymes que llegan a facturar entre un millón y 30 millones y aquí hay empresas de todo tipo: del sector salud, sector retail, sector servicios… Y ahí trabajamos con muchísimas variantes. Y después tenemos emprendedores que de una manera u otra quieren empezar a lanzar un negocio. Con ellos solemos trabajar a través de aceleradoras o programas de formación de escuelas de negocio.

¿Cuáles son vuestras previsiones de crecimiento para 2017?

La verdad es que estamos bastante abrumados ahora mismo. Primero porque este año esperamos duplicar la facturación con respecto al año pasado. Además, empiezan a venir también clientes latinoamericanos: estamos trabajando en México con clientes, en Ecuador, estamos también en Perú… Ahora mismo tenemos un volumen enorme de clientes y tenemos la agenda prácticamente bloqueada ya hasta febrero de 2018. Lo digo para que te hagas una idea del boom que viene ahora mismo. Así que, en ese aspecto, estamos muy contentos todo el equipo por el crecimiento que estamos teniendo y las expectativas ahora son muy buenas para los próximos dos o tres años. En primer lugar, por la importancia que tiene la innovación en las compañías y profesionales en todo tipo de ámbitos y, en segundo, es verdad que ahora mismo no hay muchas consultoras que conozcan Lean Startup, así que hemos encontrado un momento muy interesante en el cual se nos considera un referente en España en este tipo de metodologías. Llevamos ya casi cuatro años aplicándolas en corporaciones –empezamos con Telefónica hace ya cuatro años en los programas de intraemprendimiento– y tenemos ya bastante experiencia en una metodología que si tiene siete años no tiene más. Pues bien, de los siete años, nosotros ya contamos con cuatro años de experiencia en corporaciones. Por tanto, estamos en un momento bastante bueno y las previsiones, por ahora, la verdad es que pintan bastante bien.

“Para septiembre pondremos en marcha la Academia de Intraemprendimiento, que estará totalmente operativa en 2018”

¿Preparáis alguna novedad para los próximos meses?

Sí, tenemos una novedad en la que, de hecho, estamos trabajando todo el equipo, justo ahora en estos meses. Es una cosa que vamos a llamar Academia de Intraemprendimiento. Básicamente va a ser un conjunto de formaciones, tanto presenciales como online, en el cual vamos a ayudar tanto a grandes corporaciones como a pequeñas empresas, como a profesionales y autónomos, a obtener las mejores herramientas, no solo impartidas por nosotros sino por un pool de expertos que conocemos. Contaran cómo esas herramientas pueden ayudar desde a un profesional o una pequeña empresa de barrio, hasta a una multinacional a poder innovar y crear nuevos productos y servicios. Podemos avanzar algún programa como, por ejemplo, un programa que es el de transformación digital para autónomos y para empresas, porque parece que la transformación digital se ha quedado mucho en la banca y en los grandes negocios, pero qué pasa con el pequeño profesional, qué pasa con la pequeña empresa, con la peluquería de barrio de la que hablábamos antes… Cómo puede realmente la transformación digital afectarles. Esta gente nos preguntaba mucho, por ejemplo, nos decían: “Oye, yo tengo un negocio con dos hoteles y ha aparecido Airbnb, está transformando todo mi sector, tengo un riesgo enorme, qué puedo hacer para transformarme…”

¿Para cuándo exactamente estará en marcha esta academia?

Sí… la fecha de apertura será el 15 septiembre, cuando ya habrá varios programas específicos y el proyecto se irá desarrollando en los siguientes meses. El objetivo es que esté 100% operativa para mediados de 2018. La mayoría de la formación será online, otra será presencial en el centro de trabajo del cliente y otras se harán en nuestras instalaciones.

¿Qué consejos daríais a alguien que quiera emprender?

Básicamente, emprender es una actitud, así que la primera recomendación es: ten actitud emprendedora. Tengas o no tengas éxito la actitud emprendedora es algo que tiene que ser constante en nuestra vida. No puede ser en un momento dado, sino que debemos ser constantemente emprendedores, constantemente creando valor hacia el cliente. Segunda recomendación: se aprende a emprender, no se nace emprendedor. Se puede aprender y hay metodologías para hacerlo. Y una cosa que hemos aprendido en los últimos ocho o diez años es que si utilizas bien las metodologías eres capaz de hacerlo de una manera mucho más eficiente y eres capaz de gestionar el riesgo mucho mejor. Esto es como la Medicina. Hemos aprendido a operar mejor a base de utilizar protocolos y metodologías y, si no, operaríamos como en la Edad Media y la verdad es que hemos aprendido muchísimo. Pues lo mismo en el emprendimiento. Hay mucho de ciencia –también de arte– y hemos aprendido mucho, así que la segunda recomendación es usa metodologías y ordena la estructura para poder emprender.

“Se aprende a emprender, no se nace emprendedor. Se puede aprender y hay metodologías para hacerlo”

Y la tercera es: no es una opción. Tenemos que hacerlo. Pero por una razón muy sencilla: no porque nos guste o no nos guste, sino porque estamos en un momento en la historia de la humanidad en el cual cada vez es más barata la tecnología, cada vez tenemos más facilidades para emprender y somos la generación mejor formada de la historia de la humanidad. Es decir, hoy un chaval en Pakistán que se alimenta de un cuenco de arroz y que duerme debajo de una cama sabe cuatro idiomas, ha estudiado dos carreras, y tiene acceso a cualquier conocimiento desde Internet. Es capaz de competir en cualquier parte del mundo. Entonces, nos enfrentamos a este tipo de casuísticas, con lo que tenemos que desarrollar nuevos productos, desarrollar nuevos servicios, diferenciarnos de la competencia y la innovación ya es una opción. La innovación y el emprendimiento son dos caras de la misma moneda. Uno puede emprender desde cero o puede emprender en su propio negocio, que puede ser una peluquería, como hablábamos antes, o un negocio que ya tenga un crecimiento y una estructura enorme y donde factures 30 millones de euros, pero en todo caso eso te obliga a innovar porque realmente cada vez se compite en una situación más compleja. Así que mis recomendaciones, básicamente, son esas: primero, la actitud; segundo, la metodología; y tercero, no es una opción, hay que hacerlo para diferenciarse y crear más valor al cliente.

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